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“La ciudad de las mil historias”

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 “Antigua La Ciudad De Las Mil y Un Historias” La muy noble ciudad de Santiago de los caballeros de Guatemala, con estoicismo sobre natural ha soportado los embates de la naturaleza y el tiempo, sin claudicar, sin dudar ni siquiera un momento. Dos terremotos la han amenazado con destruirla y no dejar piedra sobre piedra… Esta ciudad que se niega a envejecer  y por eso se ha quedado suspendida en el tiempo… Se construye y se reconstruye sobre sus propias ruinas, porque ellas son el baluarte de su existencia.  Generaciones tras generaciones han caminado por sus calles, sin que sus pasos desgasten las piedras y levanten polvo de hastió, porque esta mágica ciudad ha sido poblada por historias, leyendas, cuentos, por los fantasmas de los aparecidos, de los que callaron y de los que gimieron, así como por más de algún ser sobre natural, que anda buscando un tamal.. Un santo camino por sus calles y aun se ven sus huellas sobre las piedras… Gringos y europeos viene a visitarla y ...

“Una guía en el camino”

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 “Una guía en el camino” Yo no sé evocar mi niñez y adolescencia, sin su presencia, porque siempre estuvo allí… Mi abuelita, era de esas mujeres, con la delicadeza de una flor y con la fortaleza de un roble, de corazón noble y siempre dispuesta a servir. A mi abuelo lo conocí a travez de sus palabras, pues el desde hacía muchos años, había dado ese paso a la eternidad. Fue ella quien despertó en mi, ese amor por la Antigua Guatemala, la ciudad que muchas veces recorrí de su mano, escuchando sus historias, mientras a cada paso se avivaban sus memorias. Ella era de esas madres y abuelas que literalmente se quitaban el pan de la boca para dártelo, porque ella decía  que no da el que tiene sino el que quiere. El peso de sus palabras radicaba en su ejemplo. Un día caminando por la Antigua, en una de esas preguntas indiscretas que hacen los niños, le pregunté: -Abuelita usted porque no se volvió a casar? A lo que ella respondió: - Porque uno no puede ir por la vida jugando con el co...

“La campana del hermano Pedro”

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 “La campaña del hermano Pedro” (Del estigma de la impureza a la santidad) Desde el antiguo testamento, un leproso era declarado impuro y por lo mismo se le aislaba de la comunidad por razones también de salubridad; en el Nuevo Testamento, Jesús cura a leprosos en varias ocaciones e inclusive los toca, pese al desprecio general al que estas personas se vain sometidas. En la Edad Media, los leprosos llevaban una campana o un cascabel, para anunciar su presencia, pues muchas veces quedaban sin poder hablar, pues la enfermedad dañaba su laringe.  Y sabiéndolo el hermano Pedro, cargaba y hacía sonar una campana, no para anunciar a un leproso, sino para recordarnos qué hay otra lepra peor, que corroe el alma, que es la indiferencia, hacia los más necesitados y marginados. El hermano Pedro, hacía sonar su campana, sabiendo que el sonido causaba aberración y que la gente se alejara y sabiéndolo supo cambiar el significado, mostrándonos que el amor de Dios a los más necesitados y la c...

“Por esas calles I”

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“Por esas calles I” Cuantos recuerdos, cuanto amor de mi corazón se desborda, al evocar aquel lugar, con sus calles de piedra. Es que la alegría, era nuestra compañía, junto a ti nada me faltaba, más sin ti todo me falta. Recuerdo aquellos  calles de piedra, por la ciudad de ensueño, que se tapizaban de flores, como alfombras cuando caminabas a mi lado. Recuerdo tu sonrisa, tu bella y mágica sonrisa, que ponía un halo de luz en tu rostro y lo bella que lucías, cuando yo tomaba una flor y la ponía en tu pelo. Por Dios! Cuanto anhelo un solo segundo, de aquellos momentos, que han sido los mas felices de mi existencia. Porque por eso días, no tenía prisas, tenía paciencia para dejarme querer por ti, para admirar la belleza de esta ciudad, que hoy veo diferente, sin ti. Oxwell L’bu copyrights 2023 Foto: Delmy Medina  #Antiguasinti #Antiguaguatemala  

“El vidente ciego”

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 .“El vidente ciego” Allí se le podía encontrar, en ese viejo portal, comiéndose un tamal y tomando su café en un posillo despeltrado… Ciego de nacimiento, más la vida le dió un don, el de ver lo que otros no veían. Le llamaban el vidente ciego, que en su desasosiego le daba por hablar y contar lo que veía; no, no era un cuentero, pero con sus historias alimentaba, lo que los cuenteros contaban. Los patojos acudían a verlo, sin que el los pudiera ver, también las panaderas y las que vendían atol y chucherias, para escucharlo y alguno que otro perro callejero, que al verlo, pensaba que ya había encontrado dueño. Otros decían, que el viejo tenía fiebre de locura, de esa que no se cura, que al no poder ver, le dio por enloquecer; pero era como los poetas un loco benigno. El decía ver, a los niños del estanque la Unión, que solían salir a jugar en las noches y a tomar leche, de las tetas de las sirenas de la fuente, no faltaba quien murmuraba que estaba demente; pero como explicar, las...

“Entre muros II”

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 “Entre muros II” (Un cuento antigüeño: Los cuenteros) Así como el plomo, que no acertó, se entierra en el paredón de fusilamiento, no miento, de la misma manera hay hombres que se entierran en vida o muertos entre muros… El cuentero hizo un largo silencio y el estremecimiento se dejó sentir, como si el corazón dejara de latir. Tomo su pocillo despeltrado y bebió unos sorbos de café y cuando alzó su voz, más de alguien sintió que el alma se le fue… Ssshhh que los muertos escuchan, -Ni que usted tuviera un vosononon. -Ssshh que no hablo de los que yacen en el cementerio, sino en sus casas. -Puchica usted, que el hocico se le tuerza. -Ay, ay y yo que vivo sola y que por no toparme con la Llorona no salgo al anochecer.  Se han preguntado porque las paredes de sus casas, son tan gruesas. -Eso es por los terremotos uste. - No, no, no eso fue lo que nos hicieron creer, pero antes que llegara a  amanecer, los que no pidieron nacer o se dejaron morir entre cuatro paredes, allí fu...

“Entre muros I”

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 “Entre muros I” (Un cuento antigüeño: Los cuenteros) Como reza,el dicho popular, ustedes sabrán perdonar: pero al que quiere morirse, aunque parado lo entierren…” Erase una vez, una ciudad de calles hermosas, con nombre, donde el sol acariciaba sus calles en el día, sabiendo que por las noches, por allí la luna se paseaba.  Los volcanes como centinelas sólo observaban. Calles formadas por casa, de hermosos patios interiores, donde una fuente, en medio cantaba y por las noches temblaba. Casas de paredes gruesas, que más bien parecían muros, muros que guardaban algo más que secretos… -Ssshhh, silencio, que los muertos de los ojos abiertos, duermen en el día y en la noche vibran como tripa de coche…Sssshhh, silencio que los muertos no encontraron aposento, por eso siguen aquí, tan cerca, que siendo evidentes, nadie los puede mirar. -Pero los muertos están, en el cementerio uste. -Ssshhh solo los que fueron besados por la muerte, porque hay otros que se querían morir, pero las mu...